jueves, 22 de enero de 2026

HACIA UN SISTEMA METROPOLITANO DE ARTE PÚBLICO

 


El arte es la forma en la que sueña una sociedad.

El arte es el laboratorio de la imaginación colectiva.


Actualmente, el sector artístico en México enfrenta una precariedad estructural donde la práctica artística profesional suele limitarse a grupos con privilegios de clase. Basado en apoyos efímeros y becas insuficientes, el modelo actual genera inestabilidad, incertidumbre y fragmentación en la vida profesional del artista.

Al verse obligados a competir por los pocos recursos disponibles, los artistas terminan por subordinar su creatividad a los gustos de quienes deciden presupuestos o manejan recursos.

La falta de un medio de subsistencia garantizado dificulta la profesionalización del sector, restringe su diversidad y limita la oferta artística a circuitos elitistas.


Es por esto que he venido aquí a proponer un cambio de paradigma.

Pensemos en el arte como se piensa en la salud, o en la educación.

Y así como existe un sistema de salud pública y un sistema de educación pública, lo que propongo es la creación de un Sistema Metropolitano de Arte Público.

Un sistema que concibe al artista como un trabajador indispensable para garantizar el acceso y disfrute de las artes para toda la población, porque sin artistas, el arte no existe.


La primera misión de Sistema Metropolitano de Artes Públicas será contratar artistas para que realicen sus obras manera libre y profesional.

Los artistas desarrollarán, durante un año, un proyecto de trabajo que debe ser viable y consistente con la propia trayectoria. El contrato, con vigencia de un año, será renovable y susceptible de continuidad si se cumplen los objetivos.

Los artistas contratados, ahora parte del Sistema Metropolitano, se comprometerán bajo contrato a realizar labores de vinculación comunitaria a partir de sus conocimientos, de modo que su práctica artística tenga un vínculo fuerte con comunidades específicas, ya sean grupos en el territorio o con comunidades vulnerables.

Además, los artistas contratados serán los encargados de realizar las tareas de revisión y evaluación de los proyectos de otros artistas, mediante un sistema rotativo de revisiones y acompañamientos, optimizándose las labores administrativas y promoviendo un diálogo permanente entre trabajadores del arte.


Con este modelo se conseguirían los siguientes beneficios:

    1. Profesionalización. Los artistas tendrán un medio de subsistencia garantizado. Al romper la precariedad y no depender de otros ingresos, se proverá del recurso más preciado para la creación: tiempo. Además, será posible que se dediquen al arte de manera profesional grupos que antes no tuvieron esta oportunidad por carecer de contactos o recursos para sostener una carrera de este tipo.

    2. Generación de públicos. Al vincularse con las poblaciones en el territorio, el trabajo realizado beneficiará directamente a los ciudadanos y este acercamiento comenzará a romper el estigma de elitismo, generando públicos y estrechando lazos comunitarios.

    3. Accesibilidad. Al estar los sueldos cubiertos, pueden ofrecerse los productos y experiencias artísticas de manera gratuita o muy económica.

    4. Vinculación. Los artistas contratados podrán vincularse unos con otros para colaborar, generando sinergia y propiciando una oferta plural, constante y profesional de artes diversas.

    Así mismo, los artistas, para cumplir con sus metas, se verán estimulados a vincularse con otras instituciones, centros de cultura y comunitarios para realizar su labor.


Este Sistema Metropolitano de Arte Público podría tener un impacto radical en la manera de concebir las artes, poniendo a la Ciudad de México a la vanguardia de los derechos culturales en el mundo, respondiendo de manera efectiva a la recomendación sobre la condición del artista emitida por la UNESCO en 1980 y suscrita por México.


En un contexto de auge del fascismo internacional, se vuelve imperativo apostar por aquello que más detestan los fascistas: lo diverso, lo raro, lo anormal, lo pobre, lo desobediente, lo chimuelo, lo prieto, lo incómodo.

Todo eso y mucho más son las artes.


Les invito a liberar las artes de la tiranía del mercado, y las inercias burocráticas.

Les convoco a llenar la ciudad de artes y nuevos imaginarios.

Les invito, pues, a abrazar esta iniciativa y dejarse soñar por el sueño de las artes.

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